- Tomás Cruz Perales, vocero de la Arquidiócesis de San Luis Potosí juzga a la comunidad LGBT
El sacerdote Tomás Cruz Perales, vocero de la Iglesia Católica en San Luis Potosí, con toga de gran juez declaró que la homosexualidad es un pecado que, dice, dictan las Sagradas Escrituras, convirtiéndose en un blasfemo que, sí es condenado por la Palabra.
En la peor crisis de credibilidad que enfrenta la iglesia católica en sus dos mil años de existencia, los sacerdotes se dedican a juzgar, condenar y sentenciar a los que llaman pecadores, pero defienden a sus compañeros que por décadas han abusado de niños a los que traumatizan y marcan sus vidas para siempre.
El padre Tomás juzga a la comunidad LGBT y los califica de infieles, propagadores de enfermedades, de paso reconoce que aún existe un pequeño grupo de la sociedad que rechaza la homosexualidad (no se incluyen) y agreden a las personas (lo que ellos mismos provocaron).
En países como Canadá los templos católicos están en venta ante la falta de fieles católicos, en Europa el ateísmo ha tomado tanta fuerza que, con tal de no perder más fieles, existen sacerdotes que han celebrado uniones religiosas entre personas del mismo sexo para evitar el fin de la iglesia en esas demarcaciones.
Por lo pronto en México las nuevas generaciones cada vez se sacuden más la presión que la Iglesia ejerció por siglos entre la población a la que mantuvo analfabeta, pobre y marginada (los pobres heredarán el reino de los cielos) repetían en sus letanías dominicales por todo lo largo y ancho del país.
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