- La fosilizada lideresa sindical ordenó a sus agremiados, que tienen más de un año sin trabajar por el covid, tomaran la Comisión Estatal de Derechos Humanos
Bernardina Lara, eterna lideresa del sindicato mayoritario de Gobierno del Estado ordenó a sus agremiados que privaran de la libertad a la presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Giovanna Argüelles, para que ella exigiera a la Secretaría de Finanzas se les paguen bonos y prestaciones, a pesar que un buen número de los sindicalizados tienen más de un año de vacaciones por la excusa del covid.
Desde marzo de 2020 el SUTSGE prohibió a sus agremiados presentarse a trabajar “porque hay riesgo de contagio de covid”, sin embargo a la hora de las manifestaciones el pretexto les importa poco y hoy llegaron al extremo de privar de la libertad a Giovanna Argüelles, una joven mujer discapacitada que estuvo dispuesta al diálogo, pero que el representante sindical no supo qué decirle, tan sólo tomó las instalaciones de la CEDH.
En junio de 2021, luego de 15 meses de descanso, 50% de los sindicalizados volvieron a las oficinas, pero tenían prohibido tocar cualquier cosa, es decir, no recibían documentos, no contestaban los teléfonos, no hacían trámites, sólo llegaron a calentar las sillas.
Para julio había regresado el 70% de los agremiados, pero con el regreso al semáforo amarillo-naranja la situación cambió y les volvieron a dar vacaciones, mientras el resto de la población no ha parado de trabajar.
Ahora dice el SUTSGE que Gobierno del Estado, es decir los potosinos, les debemos bonos de puntualidad, asistencia, productividad, Día de la Madre, Día del Padre, Día del Burócrata, Día de la Bandera, y todo lo que se les antoja y eso les sirvió de pretexto para tomar la CEDH y privar de la libertad a Giovanna.
Bernardina Lara en aprietos
Lo cierto es que la toma de la CEDH y el “secuestro” de Giovanna Argüelles es un asunto político, no laboral. Bernardina Lara busca presionar al Ricardo Gallardo, próximo gobernador de San Luis Potosí, quien ya pidió nóminas y currículum de todos los empleados de Gobierno, incluyendo los sindicalizados.
Pero Bernardina no está en su mejor momento. En chats de whatsapp circula un texto en el que los trabajadores de Gobierno acusan a la lideresa de haber convertido el SUTSGE en un sindicato represor que sirve sólo a los intereses de los secretarios y gobernador en turno, no a los trabajadores.
Además la acusan de otorgar base sindical a 600 personas, todas ellas allegadas a los altos funcionarios, en vez de a los afanadores, jardineros, vigilantes y demás trabajadores que tienen años y años y no se les otorga el beneficio.
Los sindicatos de Gobierno están acostumbrados a hacer y deshacer, ahora, ante el inicio del gobierno gallardista, buscan desesperados formas de presionar, pero las acciones que han emprendido, les han salido contraproducentes.
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