En San Luis Potosí los ciudadanos ya no pueden ni salir a la tienda y morir en el intento. Tal es el caso de un joven de apenas 21 años de edad que salió de su hogar para comprar algunas cosas en la tienda, cuando fue interceptado por malvívientes, asaltado y baleado, esto en la avenida Ricardo B. Anaya, al oriente de la capital potosina.
El joven, descrito por sus vecinos como “hijo de familia”, fue asaltado y a pesar de que entregó sus pertenencias y artículos de valor, el delincuente le disparó en el cuello, dejándolo muy mal herido.
En ataque ocurrió en la calle Líbano y b. Anaya. El joven a gritos pedía ayuda pues se estaba desangrando, caminó algunos metros y se desplomó frente a la puerta del Ecomencardo.
Vecinos de inmediato salieron para ayudarlo, algunos llamaron al 911 pero se taran una eternidad en contestar, por lo que llamaron directo a la Cruz Roja.
Otro joven que iba pasando se acercó y le detuvo la hemorragia con su mano, presionado sus dedos contra el cuello de la víctima quien finalmente fue trasladada a un hospital donde se debate entre la vida y la muerte.
Del ratero y homicida nada se sabe, en la zona y toda la ciudad abundan los rateros, nadie los detiene, nadie los arresta, nadie les pone un alto, si a caso los ciudadanos cuando les dan una paliza, pero con el riesgo de terminar en la cárcel.
Apenas este día se realizó una marcha ciudadana para exigir que regrese la paz a San Luis Potosí, pero no hizo eco en las autoridades, ni al alcalde ni al gobernador les interesó la opinión de la gente, mientras los potosinos siguen muriendo a manos de delincuentes que nunca son castigados.
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