Ciudad Fernández, S.L.P.- Alfredo Farias, mejor conocido como Capitán, director de Seguridad Pública Municipal de Ciudad Fernández, tuvo la ideota de su vida: mandó a su tropa a una misión encubierto para capturar rateros, ladrones y mañosos, pero los malvivientes salieron más listos, burlaron a los policías y hasta los robaron, todo a plena luz del día.
La ideota de Farias, innovadora y única en el mundo, consistía en que los policías debían ir al centro del pueblo, vestidos de civil, debían estacionar unas bicicletas en la calle, que serían señuelo, cuando los ladrones intentaran llevárselas los capturarían y así anunciarían fuerte golpe a la criminalidad, inseguridad y robos en Ciudad Fernández.
Pero todo salió mal.
Los policías-civiles llegaron al barrio El Refugio y estacionaron las bicicletas afuera de una tienda de abarrotes y se escondieron. Pero se escondieron tan bien que no tenían a la vista las bicicletas.
Un jovezuelo llegó, vio la bicicleta color amarillo, se acercó, echó un ojo, nadie lo observaba, se subió en ella y huyó.
Después de un rato, los policías salieron de su escondite pensando que el pueblo era tan seguro que nadie se atrevía a robar una bicicleta, pero amarga sorpresa se llevaron, los habían robado.
Aguantándose la pena acudieron a informar a su jefe que los habían robado.
“El Capitán” acostumbrado a las decisiones expertas: “hace mucho o no hace nada”, los quiso mandar fusilar, pero la ley s los prohíbe, se conformó con cobrarles la bicicleta, pero los pobres policías muy apenas ganan para medio mantener a sus familias.
La burla entre la tropa y funcionarios municipales de Ciudad Fernández no se hizo esperar, la ideota de Farias falló, como todo lo que ha empleado en el municipio. Ni una sola de sus estrategias de “seguridad” ha dado resultado, el pueblo está a merced de la delincuencia que es capaz de robar incluso a los mismos policías.
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