Una pléyade de esforzados investigadores conforma el equipo que elaborará el sorprendentemente indispensable libro San Luis Potosí, zona de monumentos históricos. Se trata de un proyecto en que intervienen diferentes instituciones. Llama la atención que la intelectualidad potosina dedique ahora atención a unos monumentos que han sido estudiados por todo tipo de personajes concluyendo que son expresión del poder. No importa de qué se trate, siempre son manifestación del poder. De manera que ya sabemos el epílogo del muy esperado libro.
No pretendo espoilear, pero el estudio de los edificios y monumentos emblemáticos de San Luis se ha convertido en una plantilla al servicio del refrito de ocasión: no importa si es la Caja Real o el Ipiña. De modo que si ya se sabe la conclusión y, por tanto, el temperamento de cada texto del proyectado volumen, hay que conjeturar que esconde otro propósito menos a la vista pero decisivo. Así se colige al menos de la presencia de dos agujeros negros entre tantas luminarias, dispuestos a tragarlas porque esa es su naturaleza. El primero lo representa paradójicamente Luz Carregha Lamadrid, académica de postín, cuyo principal atributo intelectual es liarse churros. Acusada de porfirista por la maledicencia, suele responder que eso no es así, que, en todo caso, es oportunista, algo por cierto muy porfirista. Lo de menos es lo que es, lo significativo es qué puede aportar al proyecto. Dado que procesar información y plasmarla en una hoja de papel le es inaccesible, hay que convenir que su contribución se limitará al testimonio oral. En efecto, cuando se fundó la ciudad de San Luis, Carregha ya estaba allí con un churro en los labios. Debido a su estado habitualmente alterado, es probable que el testimonio no se ajuste con precisión a la verdad histórica, pero se le reconoce desde ya el empeño inducido a conveniencia.
Más interesante es el caso del otro agujero negro, David Vázquez Siqueiros. De frente su rostro asemeja una hamburguesa McDonald’s Big Mac triple, de lado una McDonald’s Big Mac triple de perfil. En lo intelectual su única cualidad es igualmente epatante: una actividad cerebral plana. La observación no es menor puesto que hizo de la necesidad virtud. En consecuencia, se asumió priista y masón que suele ser lo mismo. En su noviciado aprendió que la lambisconería es la llave maestra del progreso. De manera que impulsado por su ausencia de neuronas, en algún momento consideró que era alguien a base de ser pisoteado y usado como tapete. Pertrechado con la autoestima de lo desechable, irrumpió en el panorama siempre exigente de lo intelectual sorprendiendo con una especialidad en fotocopias. Tras una breve pero lamentable incursión garabateando ideas y palabras de otros, decidió que su contribución debía destacar por cierta originalidad que no lo expusiera. Así, optó por las fotocopias que llama digitalizaciones, reproduciendo con el furor del que se sabe inútil todo lo que se le presenta. Sus otros méritos nada desdeñables residen en que recibe regularmente acusaciones de plagio y de apropiación del trabajo de otros como sucedió recientemente con parte del archivo Edward James.
San Luis Potosí, zona de monumentos históricos está en buenas manos, seguro de que no defraudará las expectativas aunque ya sabemos que es manifestación del poder sin ánimo de espoilear, comenzando porque Vázquez Siqueiros ha enchufado a su esposa dentro del proyecto que cofinancia la institución que tan atinadamente dirige hacia el colapso.
Expande el vuelo:
Descubre más desde vuelomagazine.com.mx
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



