- Por Teodoro Briceño de la Parra
“Esa gente son infiltrados, son infiltrados que aprovechan la escuela de la iglesia para sus pasiones personales, para su estrechez personal, es una de las corrupciones de la iglesia, ¿no es cierto? Esas ideologías cerradas, que en el fondo toda esa gente tiene un drama interno, un drama de incoherencia interior muy grande, que viven para condenar a los demás porque no saben pedir perdón por sus propias faltas ¿no? En general uno de estos tipos de condena es un incoherente, tiene algo adentro, entonces se libera condenando a los otros, cuando tendría que agachar la cabeza y mirar su culpa.” Fragmento del documental producido por Disney “Amen. Francisco responde”, de Jordi Évole, y que se puede ver en Star+ desde el pasado 5 de abril.
Lo anterior es una de las tantas respuestas que el Papa Francisco otorga a un grupo de personas jóvenes reunidas exprofeso para entablar una conversación con el líder de la Iglesia Católica, esta respuesta en particular fue para Celia, que le cuestionó sobre aquellas personas y/o sacerdotes que utilizan a la Iglesia y la Biblia para perpetrar discursos de odio y excluir al colectivo LGBTTTIQ+.
Es un documental que dura 82 minutos en torno a una conversación entre el Papa Francisco y jóvenes con características muy distintas entre sí, pero con cuestionamientos que gran parte de la población se hace. Con esta entrevista, se rompe ese cerco que por muchísimos años se le había procurado al líder de una de las religiones más grandes del mundo, fue arriesgado y se expuso a Francisco a un entorno nada cómodo, pero que al final de cuentas salió airado y un poco raspado.
Entre los temas se habla de migración, abusos, comunidad lgbtttiq+, aborto, racismo, pederastia o abusos cometidos al interior de la iglesia, pobreza, marginación, esclavitud, entre otros, a los cuales el Papa en ningún momento les saca la vuelta.
Al respecto, en cuanto a los abusos, el pontífice señala “cuando grupos de la Iglesia son corruptos -en alusión al Opus Dei- como los que torturaron a este chico ahí es más difícil” y por supuesto, también en referencia a diócesis o arquidiócesis en la que obispos y arzobispos encubren a abusadores, o congregaciones religiosas en esta situación, y aunque no gustó mucho la respuesta, si fue enfático sobre que se está trabajando para erradicar este problema.
Por otra parte, este documental es muy rico en imágenes que a un gran sector de la iglesia podría escandalizar, como esa cuando una catequista perteneciente al colectivo “Católicas por el derecho a decidir” le entrega un pañuelo verde (pro aborto) con una franja de la bandera LGBTTTIQ+, el Papa la recibe, propiciando un diálogo entre la joven argentina y el pontífice.
En este tema, el Papa refiere “a una mujer que aborta no se la puede dejar sola, hay que acompañarla. Tomó esa decisión, abortó, entonces no hay que mandarla al infierno de golpe, aislarla, hay que acompañarla. Pero una cosa es acompañar a la persona que hizo esto y otra cosa es justificar el acto», en estricto sentido, más que una condena, obliga a un acto de misericordia.
Por otro lado, respecto al movimiento feminista al interior de la Iglesia, Francisco fue muy claro, al establecer cuál es el papel de las mujeres y argumenta por qué no podrían ser sacerdotisas, así mismo insta a una de las jóvenes declarada creyente a ser fuerte en su fe, que será zarandeada, y debe aguantar, permanecer, porque la fe debe ser probada, y le reconoció el valor de estar en esa reunión.
En este encuentro por supuesto se encuentran personajes como una exmonja peruana lesbiana, un migrante, una persona «no binaria» y una joven madre que se dedica a la pornografía y que se declara feliz en esta situación, se le habló de la App Tinder, así como del sexo y la masturbación, y en ningún momento se escandalizó, al contrario se mostró en actitud de escucha y abierto al diálogo, que no es lo mismo que estar de acuerdo.
No voy a transcribir cada una de las respuestas, pero si les invito a ver no una, sino dos o más veces este documental y analizar las respuestas y conocer el pensamiento de un pontífice que intenta aceitar la gran maquinaria que es la institución eclesiástica, de ventilar ese olor rancio a sacristía, y presentar una Iglesia más acorde a los nuevos tiempos.
En rigor, tendríamos que analizar este documental desde lo periodístico, desde la investigación, desde una posición de análisis más que de lo religioso, aunque desde la perspectiva del Papá podría ser una oportunidad de mostrar una institución más humana, y como él lo señaló durante ese breve encuentro, recurrir a los medios de comunicación para estar en una relación más cercana con la gente, y obligar a un sector que se encuentra en el “Club de las personas buenas” a salir a la periferia, a vivir realmente el evangelio como lo vivió el mismo Jesús cuanto estuvo en la tierra.
Al finalizar, Francisco dice “yo aprendí mucho de ustedes eh, a mí me hizo mucho bien y les agradezco el bien que me han hecho”.
Algunas y algunos, particularmente del sector conservador, no estarán de acuerdo con la decisión del Papa Francisco de aceptar participar en este documental, otras personas lo aplaudirán, y ya hay quienes desde la misma curia romana han comenzado a publicar y denostar la actitud de Francisco, y se nota que dolió, pero la valentía de acercarse con quienes no se está de acuerdo, de acercarse a quien lo necesita es meritorio y más acorde a las exigencias y principios evangélicos, sino dónde queda la misericordia que tanto se predica.
En lo particular, este documental me gustó mucho –aunque me quedó a deber, pero es un buen primer intento-, es más coherente con la imagen de un papado que busca actualizarse, de salir de la sacristía, del curato y del confesionario para acercarse a la gente, de reconocerse en un mundo cambiante, con más retos y que necesita de amor y comprensión, más que de condenas.
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