En nuestro país inició el año electoral en medio de la incertidumbre por la pandemia a causa de la COVID-19, colocando en riesgo a una población que por sus circunstancias o necesidades especiales, se ve obligada a acudir o participar en reuniones o mítines político-electorales.
Los actores o actoras políticas, en su afán por alcanzar el poder, sin pensar en las consecuencias de sus actos hacia un posible público elector, convocan a reuniones de precampaña (aunque no se reconozca como tal), buscando acuerdos previos a la contienda electoral.
En este momento, en cada región, localidad o municipio del país se tejen alianzas o acuerdos con diversos sectores; como el económico, para fondear una campaña ante los supuestas bajos recursos que otorgarán las autoridades electorales; con el sector popular, en sus liderazgos para que cabildeen al interior de sus organizaciones y lograr el apoyo corporativo; con el sector comunitario, en sus líderes como comisariados, jueces o juezas, mayordomías, entre otros, para que con su liderazgo moral influyan en sus propias comunidades; y así, con cada grupo de interés para las y los que buscan un puesto de elección popular.
A la promesa de despensas, laminas, apoyos para la construcción e introducción de servicios, se suma la dotación de gel antibacterial, cubre bocas y caretas.
Las campañas disfrazadas, en realidad no tanto -por sus formas y su fondo-, son visibles pero sumamente cuidadas para no suponer actos que pongan en riesgo una supuesta candidatura.
Estas reuniones no formales ponen en riego a la población, y no digo que esté mal buscar posicionarse, pero hay formas de hacerlo, revolucionando la forma de presentar su proyecto sin poner o colocar en riesgo a la población, sobre todo a la más vulnerable. Porque como les encantan las fotografías con abuelitas y abuelitos, con personas en situación de calle, con niñas y niños, y así un largo etcétera.
Una candidatura que pone en riesgo a la población, en su terquedad por llegar al poder, debe repensarse.
Las redes sociales y otras plataformas permiten lograr acuerdos y presentar proyectos sin afectar a terceros.
Las candidaturas deberán replantear soluciones para posicionarse, por ejemplo; construir mensajes con los que su público elector se identifique; hacer que terceros hablen por un proyecto, de forma indirecta y sean ellas o ellos los gestores; construir una historia y que su protagonista refleje las necesidades de una población ávida de propuestas y soluciones, entre otras muchas otras técnicas para alcanzar este objetivo.
Utilizar plataformas para que los apoyos lleguen sin poner en riesgo a participantes o gestores, por ejemplo servicios de telemedicina, cursos de actualización, talleres, asesorías, etcétera. Si se cuenta con recursos; encontrar la manera de optimizarlos beneficiando a posibles electores y la imagen de la persona que encabece un proyecto político.
Otro recurso es la gestoría de entrevistas ante medios de comunicación mediante videollamadas; el patrocinio de actividades artístico-culturales para que mediante redes, estas lleguen a más comunidades; la dotación de semillas y tierra para el fomento de huertos particulares, que afortunadamente muchas personas ya lo hacen.
Si los recursos lo permiten, realizarlos de esta manera, de lo contrario, en sectores marginados a los cuales no han llegado este tipo de servicios, hacerles partícipes tomando todas las medidas necesarias.
Pero en todo momento, en serio, es más que un deber, es un acto de amor a nuestr@s semejantes, mantener la sana distancia y tomar todas las medidas necesarias para salvaguardar la salud de todas y todos.
Estamos ante una nueva realidad, está situación nos obliga a reinventarnos y plantear nuevas formas de acercarnos a la población sin colocarla en situación de riesgo.
Estamos ante una grave amenaza por un fuerte rebrote de COVID-19, por la muy posible terquedad de candidatas y candidatos de llegar al poder al costo de lo que sea, incluso la vida de las personas.
Si por algún mitin, reunión o visita de tipo político alguna o varias personas se contagian, con la lamentable posibilidad de que más de una persona pierda la vida, se generará una crisis perjudicial a la campaña, y oponentes verán en este hecho la oportunidad de asestar un golpe fuerte a su adversari@.
Más vale prevenir y diseñar actos de comunicación creativos que nos coloquen en la conversación pública de manera positiva, y no en una situación de crisis difícil de superar.
Una campaña que ponga bajo amenaza la salud de una comunidad deberá abandonarse.
Gracias por leerme, me gustaría conocer su opinión.
Me encuentra en Facebook como Teodoro Briceño de la Parra, Instagram @theobri y Twitter @TeoBriceo saludos y hasta la próxima.
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