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  • Por Elías Landero

 

Como historiadora lo único que tiene valor en María Isabel Monroy Castillo son sus plagios debido a la categoría de los autores plagiados. Nada hay que se deba a su talento o a su trabajo. Lo primero no existe, lo segundo carece de entidad. Sus puestos de directora del Archivo Histórico de San Luis Potosí, de directora del Colegio de San Luis, de Académica correspondiente de la Academia de Historia, son testimonio de sus maniobras erótico-festivas, equiparables a las de Cléo de Mérode o la Bella Otero en el fin de siècle. En su momento se comentará cómo accedió a estos nombramientos. Hay algo como un aire de familia entre las admirables euritmias y Monroy Castillo, algo como un fracaso irreversible, como un develamiento de amargura progresiva, como un descubrimiento de impostura. Nada hay de mérito que no sean plagios, motivo por el que los promueve con furor histérico. Así al menos lo atestigua el siguiente pasaje reproducido en la Historia de San Luis Potosí de Primo Feliciano Velázquez, en la Breve historia de San Luis Potosí del tándem Monroy-Calvillo y en “Monografía. Independencia y revolución: una mirada a San Luis Potosí”, publicado por la Secretaría de Cultura de Gobierno de San Luis Potosí, que reproduce el artículo de la cupletista publicado previamente en la revista 20/10. El mismo texto se reproduce 4 veces tomando como fuente original a Primo Feliciano Velázquez. Dicho de otra manera, Primo Feliciano Velázquez ve reproducido después de muerto en 3 ocasiones unas páginas suyas pero firmadas por Tomás Calvillo Unna y María Isabel Monroy Castillo:

Primo Feliciano: “El año de 1773 en el paraje de los Catorce descubrieron Sebastián Coronado y Manuel Martínez una veta. […] el real descubrimiento de Nuestra Señora de la Concepción de Guadalupe de los Álamos, que fue el primer nombre impuesto a la población de Catorce. […] Don Silvestre Alonso López Portillo […] había sido y era minero, trabajando minas en los reales de Guanajuato, Guadalcázar, Cerro de San Pedro y otras partes. […] A la solicitud con que el comisionado López Portillo procuró el incremento de las minas y fundación del pueblo, juntaba un trato afable y blando con todos, caridad con los pobres, a quienes gratuitamente curaba y alimentaba, y un desinterés notable […] plata nativa, sulfúrea y córnea, asbesto, amianto, serpentina y cinabrio […] plomo puro, azufre sin mezcla, el magistral más fino y de las cuevas subterráneas el salitre” (pp. 329-332).

Monroy-Calvillo: “El mineral de Catorce se descubrió hacia 1772 y, entre los descubridores, podemos mencionar a Sebastián Coronado y Manuel Martínez. […] Alrededor de 1778 se descubrieron más vetas. El nombre que recibió el lugar fue Real de Minas de Nuestra Señora de la Limpia Concepción de Guadalupe de los Álamos de Catorce, pero con el tiempo se le llamó simplemente Real de Catorce, que es como hoy lo conocemos. Su establecimiento y desarrollo se encargó a Silvestre López Portillo, experimentado minero […] que había trabajado en los reales de Guanajuato, Guadalcázar y Cerro de San Pedro. Éste puso su mejor empeño por lograr que se asentase la población, por suplirla en tiempos de escasez y apoyarla en sus mayores dificultades […] en la epidemia de tifo o tabardillo que llegó a Catorce en 1786. // En estas minas se sacaba plata nativa, sulfúrea y córnea, cobre virgen, plomo puro, azufre sin mezcla, magistral, salitre, mercurio, asbesto, amianto y serpentina. La riqueza del nuevo mineral produjo la afluencia de numerosas personas de todo tipo, los mismo mineros viejos y experimentados que novatos, aventureros, comerciantes, bachilleres, médicos y los franciscanos de Charcas que intentaron, por poco tiempo, mantener su jurisdicción” (pp. 132-133).

Monroy, 20/10: “El mineral de Catorce fue descubierto hacia 1772 por Sebastián Coronado y Manuel Martínez. Alrededor de 1778 se encontraron más vetas. El nombre que recibió el lugar fue Real de Minas de Nuestra Señora de la Limpia Concepción de Guadalupe de los Álamos de Catorce, pero con el tiempo se le llamó simplemente Real de Catorce, que es como hoy lo conocemos. Su establecimiento y desarrollo se encargó a Silvestre López Portillo, experimentado minero que había trabajado en los reales de Guanajuato, Guadalcázar y Cerro de San Pedro. Éste logró que se asentase la población, y suplirla en tiempos de escasez, además de apoyarla durante sus mayores dificultades, como cuando la epidemia de tifo o tabardillo llegó en 1786. // En estas minas se explotaba plata nativa, sulfúrea y córnea, cobre virgen, plomo puro, azufre sin mezcla, magistral, salitre, mercurio, asbesto, amianto y serpentina. Esta riqueza produjo la afluencia de numerosas personas, mineros viejos y experimentados, novatos, aventureros, comerciantes, bachilleres, médicos y los franciscanos de Charcas”

Monroy, Monografía: “El mineral de Catorce fue descubierto hacia 1772 por Sebastián Coronado y Manuel Martínez. Alrededor de 1778 se encontraron más vetas. El nombre que recibió el lugar fue Real de Minas de Nuestra Señora de la Limpia Concepción de Guadalupe de los Álamos de Catorce, pero con el tiempo se le llamó simplemente Real de Catorce, que es como hoy lo conocemos. Su establecimiento y desarrollo se encargó a Silvestre López Portillo, experimentado minero que había trabajado en los reales de Guanajuato, Guadalcázar y Cerro de San Pedro. Éste logró que se asentase la población, y suplirla en tiempos de escasez, además de apoyarla durante sus mayores dificultades, como cuando la epidemia de tifo o tabardillo llegó en 1786. // En estas minas se explotaba plata nativa, sulfúrea y córnea, cobre virgen, plomo puro, azufre sin mezcla, magistral, salitre, mercurio, asbesto, amianto y serpentina. Esta riqueza produjo la afluencia de numerosas personas, mineros viejos y experimentados, novatos, aventureros, comerciantes, bachilleres, médicos y los franciscanos de Charcas” (p. III).

Merece la pena comentar que el número de la revista 20/10 fue financiado por el Colegio de San Luis mientras Monroy Castillo era la directora. De otra manera no hubiera publicado en la revista. No deja de enternecer que el dinero público se destine a la promoción de particulares en un ejemplo evidente de malversación. Más conmovedor es que esta pirata a tiempo completo sea la cronista de San Luis para afrenta de la ciudad y sus honrados ciudadanos.