Jue. Feb 25th, 2021
pri dividido

Con la inminente designación de la doctora Mónica Rangel como candidata de MORENA a la gubernatura de San Luis Potosí, el priismo potosino queda fraccionado y dividido. Los militantes por decisión u obediencia estarán sumados a proyectos de la priista-moenista, el PRIAN o el Verde, los menos con «el chaleco puesto”.

La doctora Mónica Rangel era, hasta hace unos meses, militante del PRI. Llegó a las filas tricolor a través de la CNOP. En el sexenio de tornado encabezó las brigadas médicas en la Huasca. Fue hasta propuesta para diputada local, sin embargo su falta de carisma la llevó a perder incluso contra la ex diputada Guillermina Morquecho.

Aunque hay antecedentes de que la baja de un militante a las filas tricolor puede tardar meses o incluso años, la de Mónica Rangel ocurrió de inmediato. Ahora la doctora niega su historial priista.

Sin ahondar en el cúmulo de observaciones, señalamientos y acusaciones que el paso de la doctora Mónica Rangel ha dejado por la Secretaría de Salud de San Luis Potosí, la grilla política la posiciona como la “carta fuerte” de los Cacabeos, del gobernador Juan Manuel Carreras e incluso del presidente, dicen algunos.

Pero si la ex priista Mónica Rangel es la candidata de MORENA y la “línea” dictada desde Palacio, ¿cuántos militantes tricolor se llevarán con ella a fin de intentar garantizar el triunfo en las urnas?

El PRI ya estaba dividido, entre los que están a favor de la coalición con el PAN y los que no. Los militantes se están mentalizando para hacer campaña a favor del PAN con el objetivo de, dicen ellos, recuperar la gubernatura, aunque, tal vez no se han enterado, no hay nada que recuperar, pues el gobernador es priista.

A esta división hay que sumar los heridos que el paso de Elías Pesina y Yolanda Cepeda han dejado por el estado. Muchos de ellos se han pasado al Verde. El que más dolor causó fue el anuncio del huasteco Christian Sánchez, que será candidato del Verde a una diputación federal. Con él se va la posibilidad de que la Huasteca apoya al candidato de la coalición o, den este caso, a la ex priista Mónica Rangel en MORENA.

El éxodo priista al Verde se ha dado en las cuatro regiones, en todos los municipios, en todos sectores, en todos los niveles. Los que no se fueron por voluntad propia lo hicieron porque Yolanda Cepeda los mandó, como ocurrió en el Altiplano, entre los que se incluyen Cinthya Segovia, Cheque Juárez, entre otros.

Luis Mahbub se convierte así en la cereza del pastel del divisionismo priista. Entre los fieles al partido que anunciaron tienen el chaleco bien puesto, no están de acuerdo en que les impongan a Mahbub. Aún recuerdan con tristeza la primavera del 2018 cuando en campaña obligó a todos a llamarlo “señor senador”, esos mismos que la noche del domingo 1 y la madrugada del 2 de julio no cabían de gusto al descubrir que el empresario había perdido. En su grupo cercano de empleados ya se hace llamar gobernador, aunque la precaución lo hace detenerse para exigir a los priistas le den el mismo mote.

El priismo potosino está dividido y fraccionado. Está acéfalo pues su líder estatal está grave de salud por el covid y la secretaria general busca, a toda costa, acuerdos que le garanticen la diputación local. Ni qué decir del secretario de Organización, Edmundo Torrescano, que quedó reducido a cero, apenas le ha alcanzado para negociar su candidatura a diputado local, cuando en el 2015 se le auguraba un gran futuro político con las riendas del partido y llevándolo a las viejas y ahora antiguas glorias.

La militancia tiene, como nunca antes, una baraja de opciones, apoyan a MORENA, al PRIAN o al Verde, esa será decisión de ellos.

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